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¿Qué es la Termografía Infrarroja?

La mayoría de las fallas en equipos, ya sean eléctricos, mecánicos, de proceso o electrónicos, presentan un aumento importante en la temperatura de funcionamiento mucho antes de que se produzca la falla. La termografía infrarroja puede detectar patrones de calor en el espectro de longitud de onda infrarroja que son invisibles para el ojo humano. Estos patrones de calor pueden ayudar a identificar el deterioro de los componentes antes de que fallen.

La termografía infrarroja es la ciencia de la detección de la energía infrarroja que emite un objeto, que la convierte en temperatura aparente y muestra el resultado como una imagen infrarroja. Literalmente, termografía infrarroja significa “temperatura de la imagen” (termografía) “por debajo del color rojo” (infrarrojo).

Con una cámara infrarroja se pueden obtener imágenes termográficas sin hacer contacto directo con el equipo. Esto significa que puede captar la información termográfica de equipos en funcionamiento a una distancia segura y tener una mejor oportunidad de ver anomalías de temperatura en condiciones de operación normales. Las cámaras infrarrojas más populares (también conocidas como cámaras infrarrojas) captan imágenes térmicas radiométricas que contienen las mediciones de temperatura aparente para cada píxel de la imagen. Con esta función se puede identificar una anomalía y luego estudiarla a fondo para calcular las temperaturas aparentes de los puntos en cuestión.

La naturaleza sin contacto de la termografía infrarroja es ideal para una amplia gama de aplicaciones en las que los componentes están en movimiento, están muy calientes o son peligrosos para el contacto, son de difícil acceso, imposibles de apagar o podrían contaminar o provocar daños si se los tocara. Las cámaras infrarrojas también son muy útiles para detectar problemas relacionados con la energía o la humedad en la estructura de un edificio.

A diferencia de las primeras cámaras termográficas que eran grandes, muy costosas, difíciles de usar, lentas para obtener datos y ofrecían una escasa resolución de imagen, la tecnología ha evolucionado para producir cámaras compactas y ergonómicas que son fáciles y rápidas de usar, son mucho más asequibles y proporcionan imágenes de alta resolución. Con una cámara infrarroja y una lente correctas puede captar detalles de objetivos de un tamaño tan pequeño como 25 micrones a objetivos de varios cientos de metros de altura. La velocidad y la comodidad de las cámaras infrarrojas actuales permiten realizar inspecciones más rápido y encontrar problemas en áreas que, de lo contrario, podrían haberse pasado por alto.

Fuente: www.Fluke.com